Aumentos
transitorios de los niveles de PSA después de un implante de braquiterapia y radioterpia
externa, no deben preocupar.
Un reciente trabajo publicado por Critz
FA y colaboradores, aparecido en el Journal of Urology recientemente (Journal of Urology 2000 Apr;163(4):1085-9) demuestra
que los niveles de PSA en la sangre pueden sufrir aumentos transitorios tras
radioterapia y braquiterapia, sin que ello signifique
una recidiva del cáncer.
Entre 1984 y 1995, 779 pacientes con
cáncer de próstata estadios T1-T2 fueron tratados mediante un implante de braquiterapia, seguida de radioterapia externa a la pelvis.
El PSA promedio previo al tratamiento fue de 7.7 ng/ml (rango 0.3 a 180). Se consideró como un pico de PSA como
un incremento superior en 0.1 ng/ml
o más en relación con el nivel de PSA precedente. Se consideró como libre de
enfermedad el conseguir un nivel de PSA inferior a 0.5 ng/ml.
El 35 % de los pacientes (273 de 779)
experimentaron picos de PSA. El tiempo mediano desde el momento del implante
hasta el pico de PSA fue de 18 meses, y el 92 % se observó durante los primeros
36 meses. El nivel promedio de PSA antes del pico fue de 0.7 ng/ml (rango 0.1 a 8.9) y la
mediana de la altura del pico fue de 0.7 ng/ml (rango 0.1 a 15.8). No se encontraron diferencias entre los
pacientes que experimentaron picos y los que no, no teniendo los picos de PSA
significación pronóstica alguna.
Los autores concluyen que los picos de
PSA son relativamente comunes después de un implante de braquiterapia
por cáncer de próstata. Estos aumentos producen ansiedad en los pacientes
tratados durante su seguimiento, pero no deberían influir en tomar decisiones
precipitadas respecto al planteamiento de tratamientos adicionales.