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La braquiterapia ofrece un control
tumoral local del 90 por ciento
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El
profesor Alain Gerbaulet, responsable de la División de Braquiterapia del
Instituto Gustav-Roussy, de Villejuif, París, ha explicado a DM que una
correcta indicación y una adecuada elección de la modalidad radioterápica
consiguen un control local de la enfermedad tumoral de un 90 por ciento con
menos de un 10 por ciento de complicaciones. Esta tecnología adquiere
especial relevancia en las terapias conservadoras.
La braquiterapia juega un papel
decisivo en el tratamiento del cáncer, fundamentalmente en el conservador,
porque permite aplicar una dosis elevada de irradiación en un volumen tumoral
muy bien definido sin atacar tejidos adyacentes. "La indicación y la
modalidad adecuadas de braquiterapia consigue un control local de la
enfermedad tumoral de un 90 por ciento, con menos de un 10 por ciento de
complicaciones. La supervivencia varía según la tasa de control local",
ha explicado a DM el profesor Alain Gerbaulet, director de la División de Braquiterapia del Instituto
Gustav-Roussy, en Villejuif, París, que ha pronunciado la conferencia de
honor de las II Jornadas Oncológicas Internacionales.
En principio, cualquier órgano puede ser tratado con braquiterapia. Según la
experiencia del Instituto Gustav-Roussy pueden abordarse procesos localizados
en próstata, cabeza y cuello, aparato ginecológico (cáncer de cérvix,
endometrio y vagina), cavidad oral (con conservación de la lengua), así como
cáncer de mama.
Conservar
Según diferentes estudios realizados por el citado instituto en tratamiento
conservador de cáncer de mama, la braquiterapia, después de tumorectomía y
control de los ganglios axilares, ofrece resultados muy satisfactorios.
Además, y según el especialista galo, esta metodología ofrece la posibilidad
de irradiar de forma intraoperatoria, aspecto de especial indicación en
cánceres ginecológicos como el de cérvix o endometrio.
Para el cáncer de próstata,
según el Profesor Gerbaulet, la braquiterapia ofrece los mejores resultados
–incluso que la cirugía- con mínimos efecto secundarios y pudiendo controlar
la potencia sexual en la inmensa mayoría de casos.
La supervivencia en los procesos tratados es, según Gerbaulet, muy buena.
Ha puesto como ejemplo el cáncer de cérvix limitado, proceso en el que los
profesionales del Gustav-Roussy aplican braquiterapia y posteriormente
cirugía, "para comprobar que no existe tumor residual. El papel de la
intervención en estos casos es la linfadenectomía. Para los cánceres de
cérvix avanzados se realiza una combinación de radioterapia externa más
quimioterapia y, después, braquiterapia de altas dosis. Con esta medida
multiplicamos la supervivencia".
Según el profesor, la braquiterapia de baja tasa de dosis es la técnica
clásica moderna, pero se están empezando a desarrollar nuevas modalidades que
ampliarán las indicaciones o la forma de abordar la enfermedad. En cáncer de
próstata, por ejemplo, se puede aplicar braquiterapia de baja tasa de dosis,
de alta tasa de dosis o una braquiterapia de implantes permanentes con
semillas radiactivas".
Entrenamiento
En bronquios y pulmón se practica una braquiterapia de altas dosis,
"eficiente pero difícil, porque precisa un entrenamiento muy estricto
del médico. Puede también emplearse en algunos cánceres cutáneos localizados,
con excelentes resultados".
Éxito profesional y personal
Alain Gerbaulet cuenta con las medallas de oro de las sociedades europea
y americana de Oncología Radioterápica por su experiencia en el uso de la
braquiterapia en niños. En comparación con la radioterapia externa, la
braquiterapia irradia volúmenes pequeños y localizados, con lo que se
disminuye el riesgo de afectar a tejidos circundantes y de secuelas,
"hecho de particular importancia en niños, algunos de los cuales tienen
dos años de edad".
Pero, además de sus éxitos profesionales, el profesor francés cuenta con lo
que denomina satisfacciones personales. "Hace diez años tratamos con braquiterapia
a una niña afectada de cáncer vaginal. Era la primera vez que se hacía en el
mundo. Actualmente lleva una vida sexual correcta y, lo más importante, ha
tenido un hijo. Es un éxito profesional, porque se consiguió la curación y la
conservación, pero personalmente es un orgullo". El Gustav-Roussy cuenta
con una dilatada experiencia -casi única en el mundo- en braquiterapia para
el tratamiento de tumores malignos infantil, sobre todo en procesos
ginecológicos y cánceres de cabeza y cuello, aunque las indicaciones se van
ampliando.
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web
de la Fundacion IMOR www.imor.org,
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Web personal del Prof Benjamin
Guix MD PhD MBA, Director de la Fundacion IMOR
Foundation web page www.telefonica.net/web2/benjaminguix
www.telefonica.net/web/bguix
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